Cuando no va a haber Carnavales, ni procesiones de Semana Santa, ni Fallas, cuando las gradas de los estadios de fútbol siguen vacías, nuestra impresentable ministra de Igualdad pretende “que las mujeres tomen las calles el 8-M.
Por lo visto, para estos o estas podemitas, el activismo feminista está por delante de la salud de todos los españoles. Y esto ocurre justamente cuando acabamos de saber, que el año pasado no se nos confinó una semana antes para celebrar las manifestaciones del 8-M y que ello provocó que 23.000 españoles que deberían estar vivos, murieran por dicha negligencia criminal, negligencia que debería haber llevado a la ministra de Igualdad y a varios compañeros del Consejo de Ministros, a la cárcel.
En el Congreso, se debatió la propuesta de Vox de una Ley de Violencia Intrafamiliar, un texto con el que están a favor la gran mayoría de los votantes del Partido Popular, pero que Pablo Casado ha decidido no apoyar y abrazar definitivamente las “leyes de género”.
Cuando socialistas, comunistas y separatistas, montaron el show de leer los nombres de las “1.081 asesinadas”, los de Casado se sumaron a la ovación, lo que significa que están de acuerdo en que, ante una misma acción, en función del sexo de la persona, se le castigue más o menos. Incluso los populares aplaudieron a los psicópatas de la CUP, lamentable, este PP está zombi.
La propuesta de Vox, era claramente para defender la igualdad entre hombres y mujeres. Para poner patas arriba el consenso progre, la dictadura del pensamiento único, las mentiras del feminismo…», pero para Casado, todo vale con tal de diferenciarse de los de Abascal. La diputada popular Alicia García, calificó la Ley de Vox “como una trampa que huele a naftalina y que quiere romper el pacto de Estado contra la Violencia de Género», evidentemente.