Prueba de que España tiene un Gobierno de socialistas malintencionados y de comunistas descerebrados, es que cuando un ministro dice algo razonable, algo que pasaría desapercibido en cualquier país serio del planeta, aquí por el contrario se producen movimientos sísmicos en el seno del gobierno de coalición.
Que la Comisión del 8-M, entramado de entidades por cuyas sedes no me pasaría ni aunque me invitaran a marisco, mantenga la convocatoria de las movilizaciones feministas por el Día de la Mujer el 8-M, solo demuestra que el feminismo radical que sufre este país pone siempre por delante la ideología a la salud de los españoles.
La ministra, Carolina Darias, lo ha dicho muy claro “No ha lugar. Por coherencia. La situación epidemiológica no lo permitiría”. Una verdad que desacredita a esa indigente intelectual que ocupa el Ministerio de Igualdad, a la Comisión del 8-M, y a Franco, delegado del Gobierno en Madrid, ese que afirmó que permitiría marchas de 500 personas.
Begoña Villacís, representante municipal de la parte pepera de Ciudadanos, tachó la posibilidad de asistir de “gravísima irresponsabilidad”, e Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, representante de la parte socialdemócrata de Ciudadanos, por el contrario, afirmó que si hay marcha iría.
La gran mayoría de los epidemiólogos, afirman que es una locura permitir las marchas, un sinsentido, una falta de memoria, y una clara discriminación de otros grandes eventos y fiestas populares cancelados.
Si el ayuntamiento de Madrid está en contra, si la Comunidad de Madrid está en contra, si la ministra de Sanidad está en contra, si los epidemiólogos están en contra, si la razón está en contra ¿podrá Irene y su jauría llevarla a cabo? En unos días lo sabremos.