Hace un par de horas, he oído a Rosa Díez calificar a Pedro Sánchez de sinvergüenza, canalla y malnacido, entre otras lindezas, cuando daba su opinión sobre el paripé que montó ayer nuestro infame presidente escenificando una supuesta destrucción de armas que se supone pertenecían a unos miembros de una banda a lo que no quiso mencionar ni referirse. Rosa Díez, es la única representante de esa Izquierda Nacional que ya no existe, una pena que cuando se presentó candidata a la secretaría general de su partido, no ganara, pues el futuro del PSOE y de España habría cambiado para bien.
Y es que, Rosa Díez, lleva mucha razón, pues lo de ayer fue de auténtica vergüenza. Sánchez dijo “quien entrega las armas, acepta la derrota” cuando la realidad es que eran armas incautadas, ya que ETA jamás entregó las armas. Asistimos a un acto de escenificación obscena llevada a cabo por un presidente amoral.
Parece que todos sabían en qué se iba convertir el acto, pues casi todos declinaron asistir. Solo acudió la presidenta de la AVT, Maite Araluce, a la que siempre se negó recibir Sánchez, acudió y supongo que ya se estará arrepintiendo.
Sánchez monta este show, a la vez que acerca todas las semanas a los asesinos a sus casas, y tiene como socio preferencial a EH Bildu, herederos de los asesinos. Esos criminales que se acercan al País Vasco, se niegan a dar la información necesaria para resolver los cientos de asesinatos que aún están por aclararse.
Pese a lo de ayer, Sánchez no ha conseguido limpiar la conciencia del PSOE por su encamamiento con EH Bildu.