La estrategia de Pablo Casado y de su partido, crean perplejidad en el electorado constitucionalista. El próximo día 13 de junio en la madrileña Plaza de Colón, vamos a ver a un Casado evitando por todos los medios estar cerca de Abascal para evita la “famosa foto”. Y esto pasa, cuando los que apoyan a uno y a otro partido salen a la calle juntos para manifestarse con absoluta complicidad.
La explicación que da Génova, es que evitando esa foto no perderán el “voto de centro”. El problema es que Casado ha preferido leer a su manera lo que ocurrió en Madrid y piensa que todos los que votaron a Ayuso le votarán a él, craso error.
Pablo Casado se niega a reconocer, que sin el apoyo de Vox jamás llegará a La Moncloa y que, en la actualidad, casi todo el poder territorial lo tiene gracias al apoyo de los de Abascal en las investiduras, acuerdos de investidura que, por cierto, los populares no están cumpliendo, en Andalucía se empiezan a ver estos problemas.
Dentro de esa estrategia, Casado acaba de sacarse un nuevo conejo de la chistera. Para evitar tener que gobernar en coalición con Vox tras las próximas elecciones generales, plantea un gobierno de “salvación nacional” a la italiana, olvidando que, aunque Vox lo apoyara, cosa que dudo, con posterioridad, nada podría ser aprobado en el Congreso sin el ok de los de Abascal.
Mi opinión es, que por mucho que sigan mareando la perdiz, Casado y su equipo, a la postre, la llave de los gobiernos, nacional o autonómicos, la seguirá teniendo Vox, por lo que, o se llevan bien con sus únicos socios naturales, o a chupar banquillo eternamente.