Para ponernos en situación, a
fecha de hoy, el imprevisible Rivera ha afirmado que su socio preferente es el
PP, con el que pactaría un gobierno si sacan un escaño más que la izquierda,
eso sí, sin nombrar ni reconocer que sin Vox eso no sería posible. Pero para
asegurarse gobernar, también le ofrece al PSOE su apoyo, previo acuerdo en el
que Sánchez debe aceptar diez reformas sociales y políticas, que perecen
totalmente asumibles por los socialistas, pues ninguna ley ideológica de la
izquierda sería puesta en cuestión por los oportunistas naranjas.
Estamos ante un bandazo en el
que Rivera hace todo lo que querían hacer los que le abandonaron, esos críticos
que pretendían que Ciudadanos sea un partido bisagra, abierto a diversos
pactos, un partido sin ideología, ni principios, ni valores, que solo aportaría
gobernabilidad.
Ante el hundimiento electoral
que le vaticinan al partido de Rivera todas las empresas demoscópicas, pega un
bandazo que lanza un mensaje muy peligroso a los votantes, si me votas, tu voto
va a ser utilizado para hacer presidente, a Casado o a Sánchez, al que te gusta
o al que no te gusta, y yo lo haré en función de mis intereses particulares o
de partido.
Rivera comete un gran error,
los votantes van a preferir, que su voto sirva para hacer vencedor a un
partido, y no para el que se va a vender al mejor postor, para el más amoral.
Para mí es inconcebible, un
mismo partido esta receptivo a formar parte de eso que llaman las izquierdas
“el trifachito” PP-Cs-Vox, o a aliarse con “el trirojito” PSOE-UP-MP, porque
parece algo evidente que, entre PP y Cs, o que entre PSOE y Cs, no habría
mayoría absoluta.
