Nuestro infame presidente solo es comparable a Putin o a Erdogán, autócratas que dirigen regímenes que eran democráticos y que ellos desde que accedieron al poder los han ido cambiando y pervirtiendo hasta convertirlos en algo a su medida.
Tras conceder los indultos, el mensaje que lanza Sánchez es para estudiarlo, con él se irán haciendo cesiones a los separatistas a la velocidad que el mismo marque, gestos que no les saciarán jamás. Por el contrario, si pierde las próximas elecciones generales, los independentistas volverán a intentar un nuevo Golpe de Estado mientras que las izquierdas presionarán en las calles.
Ante un escenario así, o España tiene un presidente valiente, desgraciadamente Casado no responde a ese perfil, o España y los españoles podemos tener un problema muy serio.
Me sorprende que Sánchez cuando habla, se refiera a Cataluña como a un todo, un todo independentista, cuando su Gobierno independentista solo representa a escasamente la mitad de los catalanes. La otra mitad, esa que por respetar la ley lleva años privada de sus derechos y libertades, esa que lleva oprimida durante décadas, de esa mitad de catalanes, Sánchez pasa olímpicamente.
A partir de ahora, veremos con indignación como una parte importante de los fondos europeos, de esos 140.000 millones, van a Cataluña, no para parar la explosión, simplemente para retrasarla.
O se ilegaliza a los partidos independentista y se suspende la autonomía sine die, entre otras cosas, para desmontar toda la red de intoxicación, en Educación y medios, o esto no tendrá fin.