Mientras que muchos de los policías que se enfrentaron a la violencia separatista y se jugaron aquellos días su integridad física ante las embestidas de los radicales, tras proclamar los golpistas ahora indultados la declaración unilateral de independencia, tienen aún juicios pendientes, los que desataron todo aquello se pasean ya chulescamente por las calles disfrutando de una libertad que les ha proporcionado el Gobierno más traidor, y pese a estar inhabilitados, muestran su determinación, su intención de volver a poner en marcha la maquinaria secesionista, encabezarla y preparar un nuevo Golpe.
Imaginaos lo que pueden pensar uno de esos 300 policías que resultaron heridos aquellos días intentando salvaguardar el orden público y fueron víctimas de los ataques de los independentistas más violentos cuya finalidad era hacer el mayor daño posible llegando a utilizar todo tipo de objetos contundentes, artefactos incendiarios, fuegos pirotécnicos… incluso contra un helicóptero policial. A algunos de estos auténticos héroes los han tenido que jubilar por las graves secuelas que sufrieron en esos días.
Estos agentes deben estar profundamente frustrados, pues mientras muchos de ellos están imputados por esos disturbios y pendientes del resultado del juicio, cuando solo se dedicaron a defender el Estado de Derecho, los líderes independentistas ya están en la calle. También habría que sumar a esta indignación la falta de condecoraciones para tantos agentes que se desempeñaron en aquellos disturbios por encima de lo exigido. Para el sindicato policial Jupol, la decisión del Gobierno de indultar a los golpistas supone un ataque a la Constitución y a los cientos de agentes de la Policía Nacional lesionados.
Si entre la ciudadanía española, dos de cada tres españoles, independientemente de sus ideas, están en contra de los indultos, imaginemos cual será en porcentaje dentro de los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.