La conocida como la “Mamada Francesa”, formada por tres jóvenes de nuestro país vecino, violaron a una chica y abusaron de otra el pasado verano en Sevilla, ellas tenían 15 y 16 años. Han sido condenados sorprendentemente, a cuatro y tres años de cárcel, pero la pena se ha conmutado por su expulsión de España y la prohibición de volver a nuestro país en una década. En menos de un año quedarán en libertad provisional en su país.
Todo lo relacionado con este caso indigna bastante, sobre todo si lo comparamos con el caso de la “Manada de Pamplona”, ese grupo de cinco jóvenes españoles que vieron como los políticos de izquierdas y el feminismo presionaron a la Justicia, en los medios y en las calles, hasta conseguir una sentencia de quince años para cada uno.
Para el feminismo radical y hembrista que sufrimos, todos los violadores no son iguales y no todos merecen la misma condena. Cuando las manadas son de inmigrantes o simplemente de extranjeros, ni se movilizan ni protestan, es vergonzoso.