Los padres acusados de maltrato no podrán visitar a sus hijos a partir del pasado viernes 3 de septiembre, al haber entrado en vigor la reforma del Código Civil que ha sido colada de rondón en una Ley ajena a este asunto. Y esto lo perpetran aduciendo que así dan al juez una herramienta por si considera que esta decisión es lo más adecuado atendiendo al interés superior del niño.
Teniendo en cuenta, de que solo el 17% de las denuncias interpuestas por maltrato acaban en sentencia favorable a la denunciante y contra el denunciado. No solo no se actúa con dureza contra todas esas mujeres que ponen denuncias falsas, la mayoría, por otra parte, si no que se da una nueva vuelta de tuerca contra los hombres, se pisotea la presunción de inocencia, y a ese 83% de inocentes se les impedirá ver a sus hijos, algo indignante e impropio de una sociedad avanzada.
Socialistas y comunistas, nos dicen que se pretende así atajar la denominada violencia vicaria, esa que ejercen los padres sobre los hijos para hacer daño a la madre, obviando premeditadamente que hay más madres que le quitan la vida a sus hijos por ese mismo motivo. Pese a que la fuerza del feminismo radical subvencionado que padecemos es cada vez mayor en los medios de comunicación, no han podido evitar que algunos casos hayan trascendido a la opinión pública estas últimas semanas.
La maldad reside en las personas independientemente de cual sea su sexo, la violencia no tiene género. Mientras no se reconozca esta obviedad, esto irá a peor.