Tras la polémica Ley de Universidades en la que el ministro podemita Castells elimina la firma del Rey de los títulos universitarios. Este deplorable elemento pretende ahora aprobar la llamada Ley de Convivencia Universitaria, una iniciativa que degradará aún más nuestras corrompidas y politizadas universidades públicas.
Las intenciones de este nefasto Gobierno social comunista que sufrimos, se ven a la legua, tratan de convertir la Universidad en un lugar donde la excelencia, la formación rigurosa y el esfuerzo competitivo, estén completamente ausentes. Solo desde esa perspectiva se puede entender todo lo que pretenden perpetrar, un ejemplo, se le mantendrán las becas oficiales a todos aquellos alumnos que cometan lo que se denomina “fraude académico”, es decir, seguiremos pagando con dinero público la carrera universitaria a todo aquel que sea sorprendido adulterando los exámenes o usurpando la identidad de otro alumno presentándose a exámenes en su lugar, así como, a los que incumplan las normas de salud o deterioren el patrimonio.
Si hasta ahora en las universidades públicas, los radicales de izquierda ser imponían mediante la coacción, a partir de ahora, surgirá un nuevo colectivo de alumnos que gozará de absoluta impunidad gracias a esta porquería de Gobierno que tenemos, el de los delincuentes universitarios.
Lo peor de todo esto, es que los más perjudicados serán los de siempre, los jóvenes de familias más débiles económicamente, a las que les es completamente imposible llevar a sus hijos a una privada. Creo que ya va siendo hora de que eso que la izquierda denomina “clase trabajadora” piense bien a quien le dan su voto.