Pablo Casado, le ha dicho no a Isabel Díaz Ayuso, ante la intención de ésta de celebrar ya, el Congreso del PP madrileño, por lo que el partido continuará en manos de una gestora. Ayuso ya ha manifestado su intención de presentarse para presidir el Partido Popular de la Comunidad de Madrid. Esperanza Aguirre, ha irrumpido en escena pidiendo el apoyo para Isabel Díaz Ayuso como futura presidenta del partido en la región frente a las maniobras de Génova para colocar a otra persona al frente de la organización.
Aguirre ha recordado que «la persona que más daño político ha hecho a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, es Ayuso» y apunta que el hecho de que ella liderara el PP de Madrid supondría «simplemente normalizar la situación» del partido. Afirma que «Ayuso es la gran enemiga de Sánchez y, por tanto, ponerle trabas a Ayuso es ayudar a Sánchez». Califica de niñatos y chiquilicuatres a aquellos que no han ganado ni una sola elección, que han perdido todas a las que se han presentado.
Lo cierto es que, a Pablo Casado y a su equipo, les pueden los celos. No han digerido todavía que, si los sondeos les dan ahora ganadores, es simplemente, porque Ayuso revirtió la tendencia con su espectacular triunfo en Madrid. Aún recuerdo que, tras el triunfo, esa misma noche, en la celebración, Casado incluso trató de quitarle protagonismo a la triunfadora, dejando perplejos a muchos.
Pese a que a ella le deben casi todo, apoyan a otros para que se enfrenten a Ayuso en el Congreso de Madrid, algo contra natura. A Casado le encantaría hacer con Ayuso lo que hizo con Cayetana, pero sabe que no puede.
Mientras, la figura de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se engrandece un poco más. Este lunes recibió en Milán el premio La Llama de la Libertad que otorga el liberal Instituto Bruno Leoni, por su gestión de la crisis de la pandemia de la covid-19 al proteger a la vez la salud y la libertad de ciudadanos, empresarios y autónomos. No me extraña que los niñatos, cobardes y celosos sientan amenazadas sus poltronas.