A raíz de lo declarado por Pablo Casado a medios de comunicación de los países hispanoamericanos por los que ha trascurrido su gira en ese continente, creo que no estaría mal que recuperáramos ese viejo debate referente a si los diferentes partidos políticos, a través de sus candidatos, deberían de comprometerse con sus votantes a aclararles cómo van a utilizar el voto de confianza que les otorgan.
Y digo esto, porque cuando Casado afirmó que, de no obtener mayoría absoluta, su preferencia a la hora de pactar es el PSOE, y no con su socio natural, y me refiero a Vox, ha abierto la caja de los truenos.
Tengo muchos conocidos que militan en el Partido Popular, y también, muchos que, sin militar, piensan darle su voto, y la gran mayoría de ellos jamás avalarían con su voto un pacto con este PSOE amigo de separatistas y proetarras. Como consecuencia y llegados a este punto, creo que Pablo Casado se ha metido en un jardín cuya única salida es que antes de las próximas elecciones, tanto autonómicas como generales, diga con claridad, con luz y taquígrafos que, si gana las elecciones sin mayoría absoluta, con quien pactaría y con quién no pactaría.
Mi opinión personal, es que si insiste Casado en reconocer que su socio prioritario sería el PSOE, la debacle popular podría ser de “Libro Guinness” de los records en futuras elecciones. No podemos olvidar que, una parte importante de los votantes que han llegado a Vox, proceden del propio PP, y lo más importante, cuando se llevan a cabo manifestaciones en defensa de nuestra Nación, los afiliados y los simpatizantes de ambos partidos se manifiestan codo con codo y sin complejos de ningún tipo.
La ventaja que tiene Vox, es que mantiene el mismo discurso desde su fundación, en cambio, el PP actual parece no saber cual es su sitio en el panorama político español.