Creíamos que lo habíamos visto todo, pero con este Gobierno canallesco que sufrimos, todo siempre es susceptible de empeorar. Tanto las víctimas de violencia de género reales como las falsas, serán reconocidas como tales. Sin denuncia previa, sin intervención de la Fiscalía ni de los juzgados, todas ellas accederán a los derechos laborales y prestaciones que conlleva y a los recursos destinados para ellas sin necesidad de interponer denuncia, y su supuesta condición la acreditarán los servicios sociales, los de acogida y otros «especializados», a los que el cambio normativo coloca al mismo nivel de las resoluciones judiciales. Una auténtica “aberración” que acaba de publicar el BOE.
Todas ellas, las que realmente han sufrido la violencia en sus carnes, y las aprovechadas, que serán la mayoría, además de todas esas aficionadas a denunciar en falso, todas ellas saldrán muy beneficiadas. Así es el texto: “Las víctimas que estén pensándose denunciar; las mujeres cuyo procedimiento judicial se haya archivado o sobreseído; las que hayan denunciado y el procedimiento esté en instrucción; las que tengan sentencia condenatoria firme con pena o penas ya extinguidas por prescripción, muerte del penado, cumplimiento de la condena, u orden de protección que haya quedado inactiva, por sentencia absolutoria o cualquier otra causa que no declare probada la existencia de la violencia; las víctimas a las que se haya denegado la orden de protección, pero existan diligencias penales abiertas, y también las que hayan denunciado alguna vez antes o incluso hayan retirado esa denuncia”.
Si nos quejábamos de los chiringuitos de la izquierda, estos aumentarán con esta última decisión destinada a perpetuar la injusticia y a comprar el voto de muchas mujeres que verán una salida económica a su situación.