Cada 28 de diciembre se conmemora la matanza de inocentes a manos de Herodes. Una matanza que, curiosamente, se repite actualmente con el aborto provocado. Desde 1985, han sido 2.571.019 niños y niñas asesinados en el vientre de sus madres. Los primeros en ser eliminados tendrían ahora 36 años. El aborto provocado no es un “derecho” ni es una “interrupción del embarazo”, dejémonos de eufemismos, es matar a un ser humano indefenso antes de que nazca. El aborto es el gran genocidio de nuestro tiempo.
Esta matanza tiene diversos responsables políticos, empezando por todos los partidos que lo han apoyado. Pero hay dos partidos que tienen una especial responsabilidad en esta monstruosidad: el Partido Socialista y el Partido Popular. El PSOE fue el partido que promovió las dos leyes abortistas (1985 y 2010) que han servido para normalizar el acto de matar a los miembros más débiles e indefensos de nuestra propia especie. El PP tuvo dos mayorías absolutas (de 2000 a 2004 y de 2011 a 2015) que le permitían derogar esas leyes abortistas del PSOE, pero las dejó intactas.
Mientras esto ocurre, el PSOE y Podemos, preparan una ley para limitar la libertad de expresión de los próvida. Ni siquiera se conforman con esas decenas de miles de vidas humanas destrozadas cada año. Ahora el PSOE y Podemos quieren meter en la cárcel a los defensores de la vida que ofrezcan ayuda a las madres para que no aborten, una amenaza propia de regímenes totalitarios. Era un paso previsible: allí donde no se respeta la vida de los más inocentes, no cabe esperar que se respeten tampoco otros derechos, como la libertad religiosa, la libertad ideológica o la libertad de expresión.