Conforme se van conociendo las interioridades de lo sucedido en el ayuntamiento de Madrid para que se aprobaran los Presupuestos con el apoyo de los cuatro concejales comunistas carmenitas desertores de Más Madrid, una parte importante de la ciudadanía no de izquierdas de la capital de España empieza a mostrar su desaprobación por lo perpetrado por su alcalde, el popular, Martínez Almeida, y su indignación, por la sarta de mentiras que ha vertido contra Vox para intentar justificar sus ilegales movimientos que le llevaron a permitir que esos cuatro concejales no adscritos pudieran constituirse en Grupo Mixto, cuando el mínimo para ello son cinco, y con los beneficios de todo orden que conlleva para ellos. Evidentemente, Vox ha llevado el asunto a los tribunales.
La clave de todo estuvo en la Comisión Informativa previa, en donde el grupo que se había inventado ilegalmente el alcalde fue decisivo para que los Presupuestos fueran a Pleno.
Si lo que quería Martínez Almeida era, la retirada de subvenciones a la Fundación Madrina, el aumento del dinero para el Orgullo Gay y otros «chiringuitos» de la izquierda y el mantenimiento de Madrid Central con las limitaciones, multas y restricciones que supone para los madrileños más débiles, era evidente que con Vox era imposible llegar a un acuerdo.
Muchos se preguntan ¿por qué Ayuso tiene una relación fluida con Vox, y en cambio, Martínez Almeida, no? La respuesta es muy sencilla, mientras Vox defiende lo mismo en todos los rincones de España, dentro del PP hay 27 líneas ideológicas distintas en función del que mande allí, y eso ya les está pasando factura en los sondeos que aparecen cada día.