Zapatero lo inició, Rajoy protagonizó un seguidismo sonrojante, y Pedro Sánchez, está culminando la infamia. Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, el Ministerio del Interior anticipó los movimientos carcelarios a la izquierda proetarra, según consta en un informe de la Guardia Civil.
Fernando Grande Marlaska, ha pasado de ser un juez que perseguía etarras, a ser cómplice de Sánchez en su estrategia de aproximación a EH Bildu, es decir, a ETA. La investigación de los servicios de información de la Guardia Civil ha destapado que el Gobierno socialista, casi desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, se ha esmerado en mantener «contactos frecuentes» con el entorno más cercano de Arnaldo Otegi y sus colaboradores para tratar con ellos su política penitenciaria.
Es evidente que el PSOE está pagando a la banda terrorista ETA los favores por haberle llevado al poder, y que lo está haciendo destruyendo las instituciones y pisoteando la memoria de sus compañeros y de todas las víctimas.
Las víctimas de ETA, al enterarse de lo descubierto por la Guardia Civil, han pedido la dimisión del ministro «traidor e indigno» Grande-Marlaska, pidiéndole que confiese y que «diga la verdad» al tiempo que se han quejado de que Instituciones Penitenciarias ponga «a la misma altura a las víctimas y a los terroristas».
De nuevo queda patente, que estamos gobernados por individuos amorales que carecen de escrúpulos.