La periodista Carmen Morodo, una de las habituales de las filtraciones de la dirección nacional del PP afirma, que la prioridad del partido es no llegar a ningún pacto de gobierno con Vox más allá de un apoyo externo en las investiduras como los que ha habido hasta ahora en distintas autonomías y ayuntamientos.
Que a estas alturas, cuando faltan escasas 72 horas para que los castellanoleoneses depositen su voto en las urnas, la cúpula del PP continúe erre que erre, lo único que demuestra es que Casado y Teodoro no han aprendido nada en todo este tiempo, pues este mensaje es letal para sus intereses y puede disuadir a última hora a muchos de sus posibles votantes.
Si Génova prefiere perder gobiernos autonómicos antes que formar coaliciones con Vox, por entender que haciéndolo le impedirá a Casado llegar a La Moncloa, si prefieren perder poder autonómico a pactar con Vox, allá ellos. La «reflexión» equivocada de la dirección de Génova es que el partido debe seguir reclamando el terreno del centro-derecha y que cada convocatoria electoral debe servir para mandar un mensaje a los votantes de ese espectro político: que si no votan al PP puede no haber acuerdos postelectorales con Vox y, por tanto, que esto resulte en gobiernos de izquierda.
Casado parece no entender que, o gobierna con Vox, o jamás gobernará y que, con esa actitud, al ritmo que van las cosas, se puede encontrar a su partido ocupando la tercera posición tras las próximas elecciones generales, tiempo al tiempo.
También resulta ahora que, para Génova, los culpables son, José María Aznar, que estuvo en campaña y tuvo un discurso muy crítico con la estrategia de Génova, y por supuesto Isabel Díaz Ayuso, por haber hablado de la necesidad de entenderse con el partido de Santiago Abascal.