Santiago Abascal fue el único líder nacional que compareció en la noche del 13-F, algo muy significativo a la hora de saber quien ganó y quien perdió en las elecciones de Castilla y León. El líder de Vox señaló que su partido tiene “el derecho y el deber de formar gobierno”.
Vox está en una posición tal, que hoy en día tiene la llave del poder en Castilla y León, ya que tiene los escaños necesarios para ello, pues ha pasado del 5,5% de los votos y un escaño, a un 17,64% y 13 escaños. Recordemos que el PP formó gobierno en Castilla y León con Ciudadanos cuando el partido naranja tenía 12 escaños ¿con qué argumentos va a negárselo ahora a Vox con 13?
Aunque el PP ganó las elecciones, es evidente que quedó muy por debajo de sus expectativas, por lo que la victoria de Mañueco puede catalogarse de pírrica, a la vez que Casado sufrió una importante derrota personal, ni siquiera se atrevió a dar la cara tras conocerse los resultados en la noche electoral.
La cúpula del PP ha planteado estas elecciones como un intento de promocionar a Casado de cara a La Moncloa y de ningunear a Vox, y el tiro les ha salido por la culata, quizás pensaron que se repetiría el efecto Ayuso, pero Ayuso solo hay una en el actual PP.
Si Casado pretende que Mañueco gobierne, se tendrá que tragar todo lo que, ha dicho y hecho, desde que atacó a Abascal en la Moción de Censura que le planteó a Sánchez.
Y los demás, quinta derrota electoral en dos años de Sánchez, hundimiento de Ciudadanos, desastre de Unidas Podemos e irrupción de partidos provinciales.