Sería muy fácil, si simplemente cambiando de sede, se acabara con la corrupción, con los complejos y, sobre todo, con esos fantasmas del pasado que, por lo visto, pululan por los pasillos de Génova 13.
La sede socialista de Ferraz soporta muchísimos más casos de corrupción, casos que multiplican por diez lo, sustraído o distraído, por los populares y, sin embargo, a ellos no se les ocurre abandonar su casa, posiblemente porque no tienen complejos de ningún tipo.
Desde que preside el PP, Pablo Casado, los complejos de los populares se han multiplicado, y eso que en su campaña a la presidencia del partido habló de “volver a las esencias”, todo mentira. Su famoso giro al centro, pone de manifiesto que se avergüenzan de tener ideas conservadoras, y de esa manera, incorporan parte de la ideología progre pensando que así les perdonarán por ser como son, craso error, pues eso nunca sucederá.
Lo de Cataluña es muy simple, el PP ha abandonado las ideas, los principios y los valores, que siempre defendió la derecha española, y su amplio suelo electoral se ha resquebrajado. Las banderas que Casado ha abandonado, las enarbola ahora Vox con esa valentía de la que siempre carecieron los populares, y el sitio que han dejado, lo han ocupado los de Abascal para quedarse en él.
Incluso uniéndose a los restos de los escombros que aún dirige la lideresa Arrimadas, podrán detener esa gran OPA hostil presentada por Abascal y sus patriotas, es solo cuestión de tiempo y de elecciones.