Todo el Congreso, excepto Vox, ha votado a favor de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que implicará la regularización extraordinaria de más de 500.000 personas extranjeras en España. Los de Abascal han justificado su voto en contra, afirmando que “queremos que España siga siendo España y no Marruecos, ni Argelia, ni Nigeria, ni Senegal. Y esto no es odio ni es xenofobia, ni racismo, es puro sentido común” además de dejar claro que esta medida amplificará el llamado “efecto llamada”.
Se tramitará parlamentariamente una proposición de ley para regularizar a inmigrantes ilegales, mediante una modificación de la ley de extranjería que implicará la regularización de todos los extranjeros que estén ilegalmente en España desde antes del 1 de noviembre de 2021. Se recompensará a quienes se han saltado la ley para entrar en España. Toda una afrenta para todos esos inmigrantes que han cumplido con la ley y lo han conseguido legalmente con mucho esfuerzo.
Como ya es habitual, solo Vox ha demostrado sentido de la sensatez, de la responsabilidad, de respeto por la ley y de defensa de los intereses de España. El Partido Popular, de nuevo, ha sumado sus votos a los de los socialistas, comunistas y separatistas para sorpresa de muchos de sus votantes, pues no podemos olvidar que, hace pocos días, el Gobierno reconoció la relación incuestionable entre inmigración ilegal y la inseguridad galopante que sufrimos. La diferencia va a ser que ahora, estos depredadores sexuales y estos delincuentes, ya no estarán aquí ilegalmente.
Los votantes de Feijóo, tras esta nueva hazaña de su partido, cabe preguntarse si seguirán votando al PP con la nariz tapada, haga lo que haga, lanzándole el mensaje de que burlarse de ellos sale gratis o abandonarán de una puñetera vez a un partido que con sus decisiones está hipotecando en casi todos los ámbitos el futuro de nuestra nación. Le hacen un favor enorme a las mafias que los han traído, de nuevo, el PP ha caído en la trampa de la izquierda, esa que ha vestido de sensibilidad y compasión la medida, pues lo que en realidad han apoyado es la colaboración con el tráfico de personas, con la destrucción de la seguridad y con la ruina de los españoles y de los inmigrantes que vienen a España legalmente. La noticia correrá como la pólvora por África y resto del mundo, violar la ley sale gratis en España. Se lanza un mensaje muy peligroso.
A lo decidido por el PP se ha sumado, como no, nuestra Conferencia Episcopal, su presidente, Monseñor Argüello, ha llegado al disparate de equiparar esa regularización con la defensa del derecho a la vida, sin caer en que justo todos los que la apoyan han apoyado el aborto y la eutanasia.
Si la extrema izquierda promueve esta iniciativa, es porque apoya una política de fronteras abiertas en España, para que pueda entrar cualquiera, aunque se trate de personas con antecedentes penales o incluso terroristas, como ya ha ocurrido en unas cuantas ocasiones, siempre han apoyado y siempre apoyarán todo lo que pueda perjudicar a España como Nación, ya que mientras más degradada esté nuestra sociedad, más partidarios podrán tener sus fracasadas recetas ¿Pero que se sume el PP y los obispos? Manda huevos. Ese slogan de que “Solo nos queda Vox”, está más vigente que nunca.