Socialistas y comunistas lo tenían muy difícil, pues demostrar que los que han hecho de Madrid la Comunidad más próspera de España son un desastre, era misión casi imposible. Y más si para ello utilizaban datos falsos, mucho eslogan y tratando de echarles la culpa de la pandemia, una culpa que todo el mundo sabe recae principalmente en sus partidos, que son los que gobiernan España.
Gabilondo es un desastre de candidato, cuando dijo eso de que “ahora no toca subir los impuestos” se le entendió perfectamente, su momento sublime llegó cuando le pidió ayuda a Iglesias si los números cuadraban.
Iglesias demostró lo impresentable que es, atreverse a hablar de las Residencias de la Comunidad cuando él siendo su responsable nacional ni las pisó, es tener mucho morro. Su momento sublime llegó cuando un comunista como él dijo que Vox no debería tener sitio en nuestra democracia. Y que decir de su colega de Más Madrid, una charlatana que se llevó dos horas vomitando falsedades.
Edmundo Val me dio hasta pena, pues tras traicionar su partido recientemente a Ayuso, se dedicó con insistencia a decirle que lo elija a él y no a Vox, incluso afirmó que todo lo conseguido por Ayuso se lo debe a los consejeros naranjas, resultó muy patético de ver.
Isabel Díaz Ayuso estuvo bien y sin fisuras, respondió con solvencia a las embestidas de los tres candidatos de izquierdas y aprovechó para hacer un resumen de lo conseguido por su gobierno, nunca se achantó.
Rocío Monasterio, la candidata de Vox, dejó claro que impedirán que la izquierda llegué al poder si de ellos depende, estuvo suelta, y cuando le dijo a Iglesias que sus brigadistas les tiraban piedras para impedirle hablar, lo bordó. Habló de temas políticamente incorrectos pero que sí interesan a muchos españoles.