Si no fuese tan grave, sonaría a cachondeo. Que el infame de Sánchez le ofrezca la abstención en la investidura de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León, a cambio de que el PP rompa con VOX en toda España y reconozca públicamente que el partido de Abascal «es un peligro para la democracia», es un insulto a la inteligencia, y que lo diga el traidor que gobierna gracias al apoyo de todos los que quieren lo peor para nuestra Nación, es de una gravedad enorme.
Lo que pretende Sánchez es que el PP se una a ese “cordón sanitario” que todos los demás le tienen hecho a Vox. Y parece que la izquierda lo está consiguiendo, pues Casado, en su intervención ante el Comité Ejecutivo Nacional, ha advertido y dejado claro que renuncia a conformar una alternativa a Sánchez y a la banda, de desalmados y malhechores, que nos mal gobiernan. Parece desconocer que, sin Vox, jamás llegará a La Moncloa.
Génova ya ha dejado claro que quiere una gobernabilidad en solitario. Alfonso Fernández Mañueco tendrá plena autonomía para negociar pero, en cualquier caso, el resultado final deberá ser autorizado por la dirección nacional, que rechaza incluir a los de Abascal en el Gobierno, esa parece ser su línea roja.
Por todo lo expuesto, todo parece indicar que, cada vez resulta más verosímil la posibilidad de que se repitan las elecciones, pues si rechaza Casado el pacto con el partido de Ortega Lara, es de suponer que no se atreverá a pactar con el socio de quienes lo secuestraron. Aunque con el nuevo discurso de Casado, posiblemente gobiernen Castilla y León, y casi todo, menos Madrid y Galicia, las dañinas izquierdas.
Resulta sorprendente que la cúpula del PP aún no se haya dado cuenta de que, a medio plazo, la mayoría para gobernar en solitario será imposible. Es como si vivieran en una realidad paralela. Si los celos que les tiene Casado, a Abascal y a Ayuso, los convirtiera en energía positiva, sería mucho mejor político. Ahora, Sánchez es malo, pero ahora Casado, ya es peor para nuestra Nación.