El independentismo ha conseguido, que la sociedad catalana haya llegado a unos límites de degradación incompatibles con los estándares propios de una sociedad democrática.
Mientras que, en un mitin de ERC, el terrorista Arnaldo Otegi, ex miembro de ETA que nunca se arrepintió de sus crímenes y cuyos camaradas perpetraron en Cataluña varios atentados que asesinaron a cerca de ochenta catalanes, recibía los vítores y los aplausos de los asistentes, junto al golpista Oriol Junqueras; en otro lugar, los perros batasunizados del separatismo catalán atacaban de nuevo un mitin de Vox, partido que recordemos, defiende la unidad nacional, al Rey y a la Constitución.
En la Cataluña actual, no se dan las garantías necesarias para que se celebren unas elecciones democráticas, pues a un partido, al tercero de España, a Vox, no se le permite hacer actos de campaña donde se sientan seguros los posibles asistentes. Los violentos les lanzan piedras, tornillos, huevos, y todo tipo de objetos, y algún asistente siempre sale herido ante la desidia demostrada por unos Mossos que parecen estar más para proteger a los violentos que a las víctimas, es vergonzoso. Espero y deseo que Vox lleve al Consejero catalán de Interior, Miquel Samper (Junts), ante los tribunales y ante la Junta Electoral Central.
Leer lo que, dicen y cómo lo dicen, los distintos medios de comunicación, de las continuas agresiones sufridas por los de Abascal, causa sonrojo, pues casi todos describen a la víctima de las agresiones de ultra y a los agresores de antifascistas. Hasta algún que otro medio conservador se ha sumado al linchamiento. Curiosamente, ese PP que tanto defienden algunos, se hunde en los sondeos al igual que Cs. Cuando defraudas a la ciudadanía, lo pagas en las urnas. La Cataluña constitucionalista parece haberse dado cuenta, que solo Vox les garantiza su defensa.