El líder del Partido Popular ha participado este jueves en un coloquio de Barcelona Tribuna, foro con el que colabora el grupo Godó, para explicar cuál es su plan para los próximos años en Cataluña. Según Nuñez Feijóo, su plan para Cataluña es «Seny, treball i llibertat», para así «contribuir a la reconciliación social y contribuir a la recuperación económica».
Habló mucho de estabilidad, centralidad y acuerdos, de que a la «Cataluña plural le sienta mejor un proyecto de sociedad libre y abierta que la polarización y la ruptura», es decir, habló de todo menos de lo que tenía que hablar para evitar mojarse.
Sus palabras las dijo en un foro declaradamente separatista, en territorio Godó, y como viene siendo habitual en él y en su partido, no tuvo lo que hay que tener para denunciar, no lo que él quiere que sea Cataluña, si no lo que es la Cataluña real. No denunció que todas las instituciones catalanas están en rebeldía, no denunció que la Constitución no se cumple en esa región española, no protestó con firmeza el hecho de que a la mayoría de esos catalanes que se sienten españoles les han arrebatado sus derechos más fundamentales, como el de educar a sus hijos en nuestra lengua común, en español. De hecho, ni se atrevió a nombrar la incumplida sentencia lingüística del 25% de español en las aulas. Mi opinión es que, para eso, pues que no vaya y queda mejor.
De nuevo, el que parecía nuevo PP con su nuevo líder, comete los errores de siempre, esos que le condujeron a la irrelevancia tras las pasadas elecciones catalanas. Parece no entender Feijóo que el discurso del PP en la española Andalucía, no le vale para una Cataluña gobernada por golpistas.
Cada episodio de este tipo protagonizado por dirigentes del Partido Popular, me deja la sensación de que por mucho que consigan la victoria en las próximas elecciones generales no van a tener la determinación de cambiar todo lo que debe ser cambiado, prácticamente todo desde mi modesta opinión y estoy seguro de que como Feijóo no sienta el aliento de Abascal en su pescuezo al pertenecer al mismo gobierno de coalición, va a desaprovechar una oportunidad histórica para revertir todas las crisis en las que estamos inmersos, nacional, institucional, económica y social, mediante la derogación y sustitución de todas las leyes aprobadas por socialistas, comunistas y demás jauría antiespañola desde el desdichado mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.