La investidura de Pedro
Sánchez fracasa de nuevo, y abre paso a una repetición electoral si antes del
23 de septiembre no consigue los apoyos necesarios. De no encontrarlos, el Rey
disolvería las Cortes.
El líder socialista se
convierte en el más “fallido” de la democracia, al sumar cuatro votaciones de
investidura perdidas. No ha habido claudicación “in extremis” del secretario
general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Una posición que impedía que el
candidato socialista cumpliera la exigencia legal de obtener más «síes» que
«noes».
Sánchez y sus supuestos
“socios”, han protagonizado un indigno esperpento durante días, pura opacidad
de una negociación basada en el reparto de sillones, y no en proyecto destinado
a solucionar los problemas de nuestra Nación y a mejorar el bienestar de sus
ciudadanos. Sánchez e Iglesias nos han mostrado su infame e indecente juego de
intrigas y obsesiones personales.
Pedro Sánchez nunca fue un
candidato al uso, pues al solo pretender el apoyo, por acción o por omisión, de
quienes quieren aniquilar los consensos constitucionales, de haber sido
elegido, hubiese sido una simple marioneta, en manos de todos esos partidos
comunistas, separatistas y proetarras, que lo único que les une es el deseo de
acabar con España, con la Constitución, la monarquía y, sobre todo, con
nuestras libertades. Como Otegi está contrariado por su derrota, yo estoy
feliz.
Apuesto por unas nuevas
elecciones y que los españoles hablen de nuevo. Nosotros no hemos fracaso, lo
ha hecho con rotundidad la izquierda.

Después, de la esperpéntica sesión de investidura, por suerte fallida, no creeré en un gobierno que salga
antes del 23 de Septiembre. Elecciones sí o sí