Que el futuro de España, sea
uno u otro, se decida solamente en función de que en la negociación entre PSOE
y Unidas Podemos los socialistas cedan y le den a los de Iglesias los sillones
ministeriales que pretenden, debería de preocuparnos.
Que no nos mientan más, el
programa de gobierno ha pasado a segundo o a tercer lugar, lo importante es lo
otro y se ve a las claras. Para que Sánchez se proclame presidente, tiene que
pactar un gobierno de coalición con Unidas Podemos, pues es la condición puesta
por los separatistas para darle su apoyo, y sin unos o sin otros no podrá
mantenerse en La Moncloa.
Pedro Sánchez pretendía
gobernar solo, pero con tal de seguir de presidente es capaz de formar un
gobierno de Frente Popular apoyado por todos los que quieren lo peor para
España y los españoles. El mensaje que lanza es, que lo importante es
mantenerse en el poder, dando igual quienes son tus socios y las condiciones
que te van a poner para gobernar. Eso del interés nacional parece haber pasado
a la historia, la degradación política está llegando a alcanzar cotas
inimaginables hace tan solo dos décadas.
Y luego nos quejamos de la
falta de valores, de la forma de pensar de los jóvenes, olvidando que son
simplemente lo que ven, eso sí, si sus padres se desentienden de su educación y
de transmitirles una serie de principios, y dejan que los políticos los
adoctrinen en las escuelas y a los medios de comunicación que rematen la
intoxicación.
