¿Qué opinión puedo tener de
un individuo, que tiene la jeta de pedirle al Partido Popular y a Ciudadanos
una “abstención patriótica”, para ser presidente y pactar con todos los que
quieren dejarnos sin patria?
Santi Abascal, dijo en la
sede de la soberanía nacional una frase, que define perfectamente al individuo
que tiene la intención de ser investido presidente “usted prefiere antes a
Otegi que a Ortega Lara”. Alguien que está negociando con comunistas chavistas,
separatistas, proetarras y oportunistas varios, sabedor que sin sus votos o su
abstención no superará la investidura.
En su discurso de dos horas,
Sánchez dijo muy poco, casi nada, ni siquiera se refirió al mayor problema que
tiene nuestra Nación, y me estoy refiriendo al independentismo catalán,
claramente, no quería molestar ni a sus socios golpistas ni a los partidos
constitucionalistas, aunque se le escapó algo gravísimo, pues calificó de
político al problema.
A Podemos siguió
ninguneándolo e Iglesias se dio perfecta cuenta, en su rostro se notaba su
enfado. Sánchez está claro que lo que preferiría es un consejo de ministros
presidido con una foto de la actual pareja del macho alfa podemita, y punto.
Pablo Casado, en su línea
habitual, para mí, demasiado blandito, eso sí, sin leer, demostrando que es un
buen parlamentario. Albert Rivera, protagonizó
una intervención muy acelerada desde el principio, como siempre, da la
impresión de que se mete algo antes de sus más importantes compromisos
parlamentarios, a mí al menos me lo parece, no obstante, su intervención fue
acertada, aunque quien nos diría, que pacta con el PSOE en muchos sitios. Y de
Santiago Abascal, pues decir que, dijo lo que nadie se atrevió a decir en
décadas, fue maravillosamente “incorrecto” diciendo lo que muchos españoles
querían oír en sede parlamentaria.
Quedó claro, que Sánchez le
pide el voto o la abstención, a todos menos a VOX, eso sí, sin decir para qué
lo va a utilizar. Creo sinceramente que no contentó a nadie. Es un peligroso
trilero.
