Juanma Moreno, presidente andaluz del Partido Popular, se ha ofrecido, pese a que la mayoría de sus votantes no están de acuerdo, a acoger a un número indeterminado de inmigrantes ilegales procedentes de Ceuta y ubicarlos en los centros de acogida andaluces que son gestionados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.
Como si en Andalucía no tuviésemos ya suficientes inmigrantes ilegales, nuestro presidente se ha comprometido a acoger a varios contingentes de ellos. Todo está programado y acordado. La saturación que sufre el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta la va a solucionar Andalucía, pero eso sí, sin preguntarnos a los andaluces si estamos de acuerdo.
Los que llegan, proceden de la República de Guinea, Sudán, Siria y Sierra Leona, proceden de culturas incompatibles con la nuestra y con los valores occidentales. Todos estos inmigrantes entraron ilegalmente a Ceuta en los últimos meses de 2023.
La Junta de Andalucía popular hace exactamente lo mismo que la socialista, también en lo referente a la inmigración, destinando fondos para quienes entran en nuestro territorio ilegalmente, fondos tan necesarios para socorrer a tantos andaluces que ni siquiera tienen cubiertas sus necesidades básicas. Y qué decir de la inseguridad que aumenta en nuestros barrios, sobre todo en los más humildes, cuando grupos de personas ociosas y con límites morales, o inexistentes o muy distintos a los nuestros, deambulan por sus calles.
A Juanma Moreno no le han elegido para solucionarle la papeleta a Ceuta ni a los ilegales, debería preocuparse de solucionar el desastre de la sanidad andaluza, el de la Dependencia o de otros servicios básicos que siguen igual de mal que cuando los gestionaban los socialistas. ¡Juanma! Menos discursos dando a entender que Andalucía va como un cohete, cosa que es absolutamente falsa, menos sonrisas forzadas y más dedicar los recursos de los que dispone la Junta de Andalucía a lo realmente importante, a mejorar la vida de los andaluces. Dedicarse a facilitar la llegada de aún más inmigrantes ilegales no va precisamente en esa línea, más bien, en la contraria.