Cuando a los pocos meses de
sustituir a la juez Alaya, me atreví a denominar a su sustituta, a la juez
María Núñez Bolaños en uno de mis artículos diarios “sicaria con toga”, y
afirmé que la habían puesto ahí para desbaratar el excelente trabajo de la juez
Mercedes Alaya, y conseguir que la mayoría de los cargos socialistas de la
Junta de Andalucía “se fueran de rositas” tras el bestial saqueo de las arcas
públicas, algunos me dijeron que me había pasado varios pueblos y que lo
escrito por mí me podría traer consecuencias, ahora es evidente que el tiempo
me ha dado la razón.
Con solo leer el texto que
los seis fiscales anticorrupción de Sevilla han elevado al fiscal jefe,
denunciando actuaciones irregulares de la juez María Núñez Bolaños en la
instrucción de las macrocausas, actuaciones que parecen no tener precedentes en
la judicatura española, pues los procesos bastante avanzados que recibió hace
cuatro años de la juez Mercedes Alaya, los ha destrozado, y lo ha hecho con premeditación
y con alevosía.
Si para Alaya, el caso ERE
tenía tras él una estrategia política, en Román paladino, una trama criminal
dirigida por el propio gobierno andaluz y el PSOE, la jueza Núñez ha troceado
el caso en muchos procesos, diluyendo y atomizando su instrucción.
Premeditadamente ha optado por la lentitud en la instrucción y por una
pasividad evidente, consiguiendo con esa actitud que numerosos casos hayan
prescrito y otros muchos estén a punto de hacerlo. Incluso Núñez ha exculpado
de motu proprio a ex altos cargos de la Junta sin que ellos lo hayan
solicitado, utilizando argumentos erróneos, contradictorios, carentes de
fundamento y de toda lógica procesal. Incluso se ha atrevido a decir esta juez
“que no veía delito alguno en las causas que instruye”.
Y algo muy grave, ha hecho
oídos sordos a la Fiscalía y a la Audiencia, denegando sus peticiones, incluso
sin contestarlas ni motivarlas. Y qué decir de su relación con la Guardia
Civil, con la que ha tenido un enfrentamiento continuo.
Cuando un juez se convierte
en un sicario al servicio de un partido político, y lo puede hacer con absoluta
impunidad , es que algo muy grave sucede en nuestra Justicia.

digno de un pais bananero.