No exagero si digo, que ayer,
todos los socialistas españoles asesinados por la banda terrorista ETA (Germán
González López, Enrique Casas, Vicente Gajate Martín, Fernando Múgica Herzog,
Fernando Buesa, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, José Luis
López de la Calle y Juan Priede Pérez) se retorcieron en sus tumbas ante la
traición perpetrada por Pedro Sánchez, ese político indecente que preside
actualmente el PSOE.
El día del aniversario del
terrible atentado de Hipercor, el día en que la Francia de Macron permitía la
puesta en libertad del criminal Josu Ternera, ese mismo día, el PSN-PSOE
pactaba con Bildu permitiendo a uno de sus diputados formar parte de la Mesa
del Parlamento Foral de Navarra.
Todo parece indicar, que
Sánchez ha pactado con el nacionalismo vasco-navarro y con los proetarras de
Bildu la presidencia de Navarra, garantizándose de esa manera, los apoyos y las
abstenciones necesarias para lograr su investidura como presidente del Gobierno
de España. Sánchez carece de escrúpulos, para él todo vale con tal de conseguir
sus objetivos, es un tipo amoral y muy peligroso.
Pero hay algo, si cabe, mucho
más grave, dándole la presidencia del Parlamento Foral a Geroa Bai, la sucursal
del PNV en Navarra, se pone en marcha el proceso de anexión de Navarra al País
Vasco, la histórica Navarra, el glorioso Reino de Navarra, podría ser absorbido.
Y esto ocurre, cuando en las elecciones autonómicas el partido más votado ha
sido la coalición derechista Navarra Suma (UPN-PP-CS).
Ahora algunos vuelven con el
cuento de que numerosos, dirigentes y barones regionales del PSOE, abominan de
ese pacto con los proetarras de Bildu, pero lo cierto es, que todos callan y se
mantienen en los sillones del poder, aferrados a sus suculentos sueldos. Tan
culpable es el que lo hace como el que lo consiente.
Conviene recordar, que Bildu
es el partido heredero de la banda terrorista ETA y que siempre se ha negado a
condenar los cerca de mil crímenes de sus mentores.
