Tengo que reconocer mi
sorpresa, por lo que está ocurriendo en Andalucía con la “administración
paralela” que montó el PSOE para enchufar a los suyos. Hablamos de un entramado
de empresas públicas, agencias, fundaciones, consorcios y entes satélites de
todo tipo, entes instrumentales que tienen en nómina a más de 23.000 enchufados
afines al PSOE.
La falta de convocatorias
públicas en esos entes ha sido criticada recurrentemente por la Cámara de
Cuentas en sus sucesivos informes de fiscalización. Pero el PSOE lo hizo todo a
propósito para mediante “contrataciones a dedo”, de afines o de ex cargos
municipales y autonómicos, disponer durante décadas de un ejército encargado de
trabajar para que el PSOE se mantuviera siempre en el poder.
Ahora vemos, como el Partido
Popular y Ciudadanos, no se atreven a echarlos a la calle dando la excusa de
que las indemnizaciones por despido serían muy grandes, y parecen pretender,
que el personal de ese elefantiásico conglomerado administrativo de un centenar
de entidades, sea reciclado haciendo una regulación que permita asignarles
tareas administrativas, algo prohibido por la legislación vigente.
El Gobierno andaluz “del
cambio” nos ha estado diciendo cuantos chiringuitos iban cerrando, pero lo que
no nos decía, es que el personal de esos inútiles sitios iba a ser reubicado e
iban a seguir viviendo de la ubre pública y preparados, para en poco tiempo,
trabajar en pos de tumbar en las próximas elecciones a quienes hoy dirigen Andalucía,
actitud que contrasta con la rapidez de la izquierda en despedir “a todos los
que no son de su cuerda” nada más llegar al poder de cualquier administración.
Mi propuesta es, que echen a
esas 23.000 sanguijuelas que llevan chupándonos la sangre a los andaluces durante décadas, y contraten a igual número de médicos y profesores, que falta hacen.
