Cuando el Gobierno de una supuesta Democracia como la nuestra, no solo incumple su obligación de hacer cumplir las leyes, sino que, además, es el propio Gobierno el que se pasa la legalidad “por el Arco del Triunfo”, es muy difícil que esta gravísima anomalía tenga un posible arreglo.
Desde los graves hechos que ocurrieron ayer en Barcelona, todo lo declarado por las autoridades del Estado y del gobierno catalán, son una sarta de mentiras que nadie cree y lo curioso, es que sus protagonistas las dicen con absoluta normalidad, sin sonrojarse, seguros de que tienen la sartén cogida por el mango y que al final, las denuncias llegarán en última instancia a ese “Tribunal Prostitucional” presidido por el golpista Conde Pumpido gracias a que el PP en su día llegó a un vergonzoso acuerdo con el PSOE, enjuague del que jamás me olvidaré al ser el responsable de que nada de lo que haga el psicópata monclovita tendrá su castigo.
Si la ministra de Justicia impidió actuar al CNI, pues que rinda responsabilidades ante un tribunal. Si el ministro del Interior impidió actuar a Policía Nacional y Guardia Civil, idem de idem. Y si, como es lógico, el jefe de esa banda y me estoy refiriendo al canalla de Sánchez, conocía todo, nuestra legislación debería contar con los instrumentos necesarios para sentarlo en el banquillo.
Lo del gobierno catalán merece un comentario aparte, porque han sido cómplices de todo, han arropado al golpista prófugo, han impedido a los Mossos actuar y hasta algunos de ellos han protegido al delincuente. Cataluña se merece un Art. 155 durísimo y que dure medio siglo.
A nuestra democracia, el bipartidismo la ha dejado herida de muerte y ella sola se está muriendo. Para reanimarla, serían necesarios tantos cambios de calado, que habría que cambiar nuestra legislación como cuando le das la vuelta a un calcetín y eso, ni socialistas ni populares, lo van a llevar a cabo nunca, por el contrario, los unos por acción y los otros por cobardía e inacción, la tienen cada vez más cerca de su muerte y del inevitable viaje al Campo Santo de las ocasiones perdidas.
Si el intento de Golpe de Estado fue grave en 2017, con el agravante de que el presidente del Gobierno de entonces, Mariano Rajoy, se quedó paralizado y acobardado, hasta que llegó el histórico discurso del Rey y las denuncias ante la Justicia de VOX; lo de ahora es mucho más grave, pues los gobernantes son los criminales.
Sé que este artículo parece escrito por un pesimista, pero no es así, lo que ocurre es que el futuro está negrísimo y no se atisba ninguna solución próxima. Por el contrario, soy uno de esos españoles comprometido desde hace mucho en la defensa de esa Nación Española que tantos quieren destruir, pero que, por supuesto, jamás conseguirán, porque independientemente del sistema político que tengamos, España, nuestra patria, perdurará.
Leyendo la mala constitución que tenemos creo que el que juró cumplirla y hacerla cumplir puede intervenir pero ?tiene pelo…¿