Las actas oficiales de las
negociaciones mantenidas entre el gobierno de Zapatero y la banda terrorista
ETA, siempre han estado en el interior de la caja fuerte del Centro Henri
Dunant. Si ahora un periódico español está informando sobre ellas, solo puede
ser fruto de que posee anotaciones de parte. De lo que se publica, se deduce lo
que ya sabíamos, que tanto Zapatero como Rajoy cometieron el claro delito de
colaboración con banda armada, y que por ello deberían ser juzgados si aquí
hubiese justicia.
Si Ciudadanos sigue negándose
a facilitar la investidura de Pedro Sánchez, algo por lo que yo no pondría la
mano en el fuego al tratarse de un partido de oportunistas, y si los
socialistas tampoco cuentan con el apoyo de ERC, el PNV tendría la llave de La
Moncloa. El precio a pagar por este apoyo estaría muy relacionado con mi primer
párrafo, un precio que no sería otro que el de crear un órgano común
vasco-navarro, primer paso para convocar un referéndum de anexión que en su día
fue previsto y se incorporó a los Fueros, en el que el glorioso Reino de
Navarra sería engullido por los bárbaros del norte.
No tengo ni la más mínima
duda de que Sánchez prefiere mantenerse en La Moncloa, aunque sea a costa de
que su partido se niegue a apoyar a la vencedora derecha navarra y entregue esa
comunidad a los invasores vascos, separatistas y proetarras.
ETA dejó de matar porque le
interesaba más lo que ahora sucede, sus objetivos se están cumpliendo uno a
uno, atesoran poder en las instituciones, manejan grandes presupuestos, siguen
siendo los dueños de la calle, y los partidos de izquierda continúan empeñados
en blanquearles la imagen ¿Para qué iban a seguir matando?
