La Unidad Central Operativa
(UCO) de la Guardia Civil acaba de desvelar que, tras investigar los fondos de
Formación en Extremadura que manejaban UGT y CCOO, han descubierto una red de
empresas creadas por ambos sindicatos encargada de elevar falsamente el coste
de los servicios de formación prestados a, trabajadores y parados, con el fin
de quedarse con el inflado de las facturas.
Hablamos de que UGT y CCOO
han participado en una trama de desvío de fondos de formación en Extremadura
cuyo impacto podría superar los 100 millones de euros.
Ese sobrecoste inflado cargado
a las subvenciones públicas que concedían los distintos gobiernos socialistas
extremeños, se ha desviado durante años a Madrid con el fin de costear los
gastos generales de ambos sindicatos, tal y como refleja el informe de la Fiscalía
y de la Guardia Civil (UCO).
La Guardia Civil cuenta ya
con pruebas de que ambos sindicatos idearon un mecanismo de latrocinio y desvío
de los fondos de formación regionales que, pese a que legalmente debían acabar
en los trabajadores y parados, sin embargo, fueron destinados a financiar las
estructuras nacionales de los dos grandes sindicatos de este país.
Que el sistema siga
manteniendo a UGT y CCOO como sindicatos de referencia de este país, es
vergonzoso. Son simples organizaciones parasitarias que viven del dinero
público y que no representan absolutamente a nadie. Y esto ocurre mientras que,
a los sindicatos independientes, a quienes de verdad defienden a los
trabajadores, se les niega casi todo. UGT es un instrumento al servicio del
PSOE y CCOO lo es de Podemos, por eso los mantienen donde están.
Solo hay que pasarse por las
mini manifestaciones que convocan cada 1º de mayo, banderas rojas y tricolores,
auténticos vestigios de los horrores del pasado a los que no acude ningún
trabajador de bien, solo secundadas por quienes viven de la ubre pública y por
unos cuantos radicales.
