La Federación Andaluza de Caza ha mostrado públicamente su respaldo a la creación, promovida por VOX, de una Comisión de Estudio en el Parlamento de Andalucía, destinada a investigar a fondo las consecuencias que está teniendo la expansión acelerada de proyectos de energías limpias sobre el entorno natural, los modos de vida tradicionales del mundo rural andaluz y la tala de unos 500.000 olivos.
La iniciativa, impulsada por el grupo parlamentario de VOX, pretende ser una respuesta institucional a las crecientes quejas de habitantes de zonas del interior, preocupados por el avance descontrolado de megaproyectos fotovoltaicos y eólicos. En muchas comarcas, esta expansión está dando lugar a expropiaciones de terrenos, pérdida de biodiversidad y un deterioro visible del paisaje agrícola.
El ecologismo ideológico extremo que está llevando a cabo el Gobierno de España, ese que apoya el gobierno andaluz, por algo coinciden, Sánchez y Moreno Bonilla, en llevar el pin de la Agenda 2030 en su solapa, se impone de forma agresiva, desorganizada y sin criterios ambientales en muchas zonas de Andalucía.
Energías renovables, si, pero en su justa medida y por supuesto, que ninguna de esas instalaciones, se monten en terrenos agrícolas de regadío, solo en los de secano improductivos, ni en hábitats de alto valor ecológico, esenciales para la fauna autóctona, incluidos numerosos animales protegidos.
Además, lo curioso de todo este asunto, es que estos proyectos de energías renovables, algunos auténticos megaproyectos, no están dejando beneficios palpables en los municipios afectados, ni generan empleo estable ni riqueza local, lo que agrava aún más el sentimiento de desarraigo de los vecinos del medio rural.
Es una pena, que el gobierno andaluz de Moreno Bonilla (PP), lleve más de tres años desoyendo las alertas del peligro de este modelo expansivo sin escuchar a los agricultores, ganaderos y cazadores, verdaderos conocedores del territorio y principales damnificados por esta transformación forzada.
Todo el sector primario andaluz confía en que, con la creación de esta comisión, quienes nos gobiernan, recapaciten y que esa transición energética que están llevando a cabo se realice de forma más equilibrada y respetuosa.
Es triste, pero desde Jaén a Granada, pasando por Aranjuez, el bipartidismo quiere acabar con nuestro campo y sustituirlo por países terceros. Populares y socialistas van de la mano en defensa de la Agenda 2030 para arrebatarnos también nuestra soberanía alimentaria.
Frente a la dejadez del presidente andaluz, el popular Moreno Bonilla, todos debemos defender el campo, su modo de vida y nuestro patrimonio. Porque no olvidemos que, con las renovables, tanto PP como PSOE, les dan grandes beneficios a sus amiguetes, pero arruinan, sobre todo, a la Andalucía rural.
Un ejemplo esperanzador, una asociación ha lanzado una campaña de firmas para evitar la tala masiva de olivos en Lopera (Jaén) y ha obtenido más de 30.000 en pocos días. No podemos abandonar a su suerte a nuestro sector primario y acostumbrarnos a alimentarnos con productos procedentes de terceros países teniendo en cuenta que nuestros productos nos ofrecen mayor calidad y garantía.
Confío en que se haga real una solución que satisfaga a todas la partes.