Cuando están más presentes que nunca en la sociedad española los problemas que trae consigo la inmigración ilegal, los actos delictivos que protagonizan los llamados MENAS, esos supuestamente menores a los que tenemos que mantener porque el bipartidismo así nos lo impone, crece en progresión geométrica y en peligrosidad, para la población española en general y en particular, para esos sufridos trabajadores que los atienden y que en demasiadas ocasiones son víctimas de ellos.
De un caso de estos os voy a hablar, de un caso sangrante que demuestra que estos jóvenes van de parásitos y que entre sus planes y prioridades no pasa en absoluto por integrarse en la sociedad que los mantiene, una sociedad a la que jamás se le ha preguntado si están de acuerdo en que el dinero de sus impuestos se utilice en ellos en detrimento de todos esos españoles que necesitan ayuda y jamás la reciben.
En un centro de acogida del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) situado en la calle Comadre de Teruel, un grupo de MENAS ha provocado de manera intencionada un grave incendio que ha dejado un saldo de dos educadoras heridas por inhalación de humo, teniendo una de ellas que ser ingresada en la UCI.
El suceso ocurrió a las 3.00 de la madrugada de este viernes y ha reavivado las tensiones en el Casco Histórico de una antaño ciudad tranquila, donde los vecinos llevan años denunciando el impacto negativo de este alojamiento en la convivencia del barrio por los continuos conflictos que genera.
Pese a que la policía está investigando el delito, parece que el hecho de la intencionalidad no se discute, ya que algunos de los MENAS amenazaron con hacerlo porque no acataban las indicaciones de los educadores ante comportamientos inapropiados.
Dos de los autores salieron huyendo del lugar tras perpetrar el delito y fueron localizados por la Policía Nacional en Teruel alrededor de las 12.00 horas de este mismo viernes.
Es importante que se sepa, que ya en febrero, en un comunicado vecinal dirigido al Gobierno de Aragón denunciaba que los menas pasan la mayor parte del día y la noche en la calle, generando ruidos, gritos y disturbios. También señalaba conflictos frecuentes entre los tutelados, que han requerido intervención policial, deteriorando la sensación de seguridad y afectando al descanso de los residentes. Algunos vecinos, hartos, han optado por mudarse. Incluso en el pleno municipal del pasado 2 de junio los residentes expresaron su frustración por la falta de control en el centro y la incapacidad de las autoridades para garantizar una convivencia pacífica.
La gestión de los menores extranjeros no acompañados en Teruel, y en particular en este centro, se ha convertido en un polvorín. La reiteración de incidentes, sumada a la percepción de descontrol y a la falta de soluciones efectivas por parte del IASS y del Gobierno de Aragón, alimenta el rechazo de los vecinos, que exigen la reubicación de los menores en un lugar que garantice su bienestar y el del entorno.
Pero no nos equivoquemos, lo de Teruel es solo un botón de muestra, porque lo que allí acontece es la tónica general en los entornos de todos los lugares donde el bipartidismo los coloca, provocando de inmediato la desestabilización del barrio, el miedo y la sensación de inseguridad de sus vecinos.
Estamos ante un ejemplo más que demuestra la necesidad de que se lleve a cabo lo que pidió Santiago Abascal recientemente tras los incidentes de Torre Pacheco, un referéndum donde se pregunte a los españoles si están de acuerdo en deportar a los inmigrantes ilegales y a los legales que cometan delitos o simplemente, que no se integren.
Tiene solución, solo hace falta que las autoridades se pongan mano a deshacer este entuerto
Juro cumplir y hacer cumplir no quiere intervenir y puede