Lo vimos ayer, y lo hemos
vuelto a ver hoy, nuestro sistema democrático, ese que es tan garantista con
los delincuentes y protege tan poco a los ciudadanos honrados, ha permitido que
los políticos golpistas catalanes se rían de toda la Nación.
Convirtieron ayer su recogida
de actas en un acto de propaganda independentista contraviniendo todas las
órdenes judiciales y las limitaciones que les impuso el Tribunal Supremo, y hoy
lo han repetido si cabe aún con más descaro.
La suspensión de los presos
electos no puede retrasarse ni un minuto más, pero viendo la actitud de la
presidenta de la Cámara, la socialista Meritxell Batet, mucho me temo, que esa
suspensión no está claro que se produzca. Todo dependerá de lo que le interese
a Sánchez y a esa política de pactos encaminada a cargarse el orden
constitucional.
La nueva presidenta, ha
permitido que se jure el cargo “por cualquier cosa”, convirtiendo la ceremonia
de la jura del cargo en un aquelarre en el que se ha visualizado el desmadre de
legislatura que nos espera.
Podemos y los nacionalistas
de diferente pelaje, han recibido con entusiasmo y han saludado con alegría, a
quienes no hace mucho quisieron asesinar a nuestra segunda madre, y me refiero
a España, quienes curiosamente son los únicos que pueden mantener en el
gobierno a Pedro Sánchez. Con este dañino presidente y esa escoria antiespañola de socios,
nada bueno nos puede deparar el futuro inmediato.

Se están preparando los ingredientes para que la olla pegue el reventón y caigan todos de una vez.
Solo VOX puede ponerle coto a este desmadre anti-español en pleno Congreso. Un puñetazo en la mesa y se acabó la descojonación. Pero para eso, señores, hay que votar en masa
a VOX.