Tengo que reconocer, que lo
que más me sorprende de estas elecciones, es la actitud de muchos candidatos
del Partido Popular, esa de ocultar las siglas de su partido de esos carteles
que todos podemos ver colocados por nuestras calles. Unos las ponen en letra
muy pequeña en una esquina del cartel, hasta el punto de que solo se ven si te
fijas mucho, otros en cambio, o no las ponen o se limitan a poner en letra
pequeña “populares”.
No poner las siglas del
partido por el que eres candidato puede significar dos cosas, o que consideras
que esas siglas te quitan más votos que te dan, o algo mucho más fuerte, que te
avergüenzas de ellas. Este asunto creo que nos trasmite la realidad del estado
de ánimo en el que están los miembros del Partido Popular, en auténtica crisis.
Y esto sucede, mientras que
en las filas de VOX se sigue acrecentando el llamado “orgullo de pertenencia”
al partido. Como vemos, sentimientos totalmente opuestos que demuestran cómo
afrontan el futuro inmediato, por una parte, el que hasta ahora ha sido el
partido hegemónico de la derecha española, y por otra, el que ha llegado para
sustituirlo.
Alguien podría pensar, que el
Partido Popular está tan manchado de corrupción, que hasta los suyos piensan
que es una marca irreversiblemente desprestigiada, podría ser cierto, pero no
lo es, ya que el PSOE mantiene con orgullo su marca pese a haber sido el
partido más corrupto de la historia de nuestra democracia. Lo mismo es simplemente
el eterno complejo que siempre atenazó a la vieja derecha política española,
representada magistralmente por el Partido Popular.

Muy de acuerdo