Donald Trump, es decir, Estados Unidos, ha tomado una decisión que solo puede calificarse como de valiente y acertada, la de abandonar hasta 66 organismos globalistas, foros y agencias internacionales por considerarlas contrarias a sus intereses nacionales y excesivamente centradas en agendas ideológicas, como el “cambio climático”, la inmigración masiva, la “igualdad de género” o la “gobernanza global”. Con esta decisión, le ahorrará a su país una millonada que ahora podrá utilizar para cosas realmente importantes que redundarán en beneficio del pueblo norteamericano.
Abandonando este amplio entramado de estructuras multilaterales, muchas de ellas vinculadas a la ONU y otras de carácter intergubernamental, por cierto, en los que España participa de forma activa en más de una treintena, dándoles respaldo político y financiero, tanto con gobiernos del PSOE como del PP, la Casa Blanca entiende que no solo se ahorrará mucho dinero, sino que por la orientación ideológica de esos entes hace tiempo que dejaron de servir a los intereses estratégicos o de otra índole de su país.
Decisiones como esta son las que marcan la diferencia entre quienes defienden los intereses de su nación, económicos o de otro tipo, o los de ese bipartidismo que se lleva alternando en el poder en España desde la Transición y en el que, el PP y el PSOE, han hecho que sobre el interés nacional primen otros, esos que aparecen en agendas ideológicas, como la 2030 y que, desde mi opinión, son altamente nocivas para España.
Los norteamericanos han abandonado el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la Agencia Internacional de Energías Renovables, estructuras que promueven políticas energéticas que penalizan a la industria y al crecimiento económico en favor de compromisos climáticos. También, la “gobernanza global” y la arquitectura institucional de la ONU son otro de los grandes bloques afectados. Estados Unidos ha abandonado organismos como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, la Comisión de Consolidación de la Paz o el Fondo para la Democracia de la ONU, todos ellos apoyados por PP y PSOE y orientados a modelos de regulación internacional y redistribución de recursos que la Administración Trump rechaza.
Hay que dejar claro, que en este tipo de entes es donde, socialistas y populares, colocan a los suyos con grandes sueldos, a esos que una vez amortizados en la política nacional les premian con una prejubilación dorada, eso sí, a costa de los españoles. Como siempre, con el dinero de nuestros impuestos le pagamos la gran vida a todos esos parásitos del PP y del PSOE.
En el ámbito de la ideología de género, la retirada incluye a entidades como ONU Mujeres y diversas oficinas especializadas de Naciones Unidas. La Casa Blanca sostiene que estos organismos han derivado hacia una agenda ideológica que “utiliza fondos públicos para promover políticas identitarias sin control democrático directo”. En este ámbito, España, no solo continúa integrada, si no que ha incrementado su apoyo político y financiero.
La inmigración masiva y la cooperación internacional constituyen otro eje central de la ruptura. Estados Unidos ha salido del Foro Global sobre Migración y Desarrollo, así como de varios programas de cooperación y asistencia internacional. No hace falta que os diga, que tanto el PP como el PSOE están entregados a esos entes y comprometidos con la invasión de nuestro territorio por parte de enemigos de nuestra civilización.
Entre los organismos de los que se ha retirado Estados Unidos, también se encuentran los vinculados a la conservación medioambiental, la biodiversidad y la regulación internacional, como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza o la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, por considerar que también imponen restricciones únicamente basadas en criterios ideológicos.
En definitiva, pese a la controversia que pueda suscitar la personalidad de Donald Trump, en el fondo tiene muy claro cuales son los males que acechan a Occidente, él pretende hacer a América “grande otra vez”, mientras tanto, Europa transita por un camino totalmente opuesto y se dirige inexorablemente, a no ser que los partidos patriotas la rescaten antes de su debacle más absoluta, hacia la sustitución poblacional y la destrucción de todos sus sectores propiciada por políticos vendidos, por políticos traidores.
Como toda la vida , vividores del cuento chupando de organismos nacionales ó supranacionales