Las elecciones generales del
pasado domingo, podrían hasta calificarse de “11-M Incruento”, pues la
contratación que hizo Pedro Sánchez de una empresa cercana a Soros, el enemigo
número uno de Europa y de nuestra civilización, para realizar el escrutinio y
toda la informática del proceso electoral ha podido depararnos el mayor
“pucherazo electrónico” conocido en el mundo libre, y supongo, muy difícil de
demostrar.
Observando con detenimiento
como se desarrolló el día electoral y como se nos fueron facilitando datos
desde prácticamente el 2% escrutado, es muy sospechoso qué desde el principio
hasta el final, los porcentajes fuesen casi idénticos, y guiándose por las
burradas que decía el CIS, a excepción de los de Unidas Podemos al inicio, dando igual
que al principio procedieran de pequeños núcleos de población, y más tarde, de
grandes núcleos urbanos. También hay denuncias de fraude en relación a los
votos nulos, en la Comunidad Valenciana se habla de una enorme cantidad de
votos nulos de VOX.
Nada debe de extrañarnos,
pues si esto fuese cierto, el protagonista, el PSOE, es el partido con mayor
pedigrí en golpes de Estado y en no reconocer los resultados salidos de las
urnas democráticas. Id a la historia y lo comprobaréis.
Por otra parte, reunión de la
cúpula del Partido Popular y “el pollo sin cabeza de Casado” cambia de
estrategia sobre la marcha, y un VOX al que el viernes lo quería como socio de
gobierno, ahora lo llama “ultraderecha”, haciendo suya la estrategia de la izquierda.
Patético. Hasta se atreven el traidor PP vasco (Alonso) y el del crimen
lingüístico (Núñez Feijoo) a pedirle a Casado que vuelva a la estrategia más
“centrista” de Rajoy, justamente la que provocó la huida de millones de
votantes. Esto huele a UCD.
