El traidor Gobierno socialista que sufrimos está dejando que la situación en Ceuta se eternice. Está tolerando la invasión, más aún, con su inacción la está alentando, pero los ceutíes ya han llegado a su límite y se han levantado contra el infierno que están sufriendo. La reacción del Gobierno ha sido clara e inequívoca, culpabilizar a los ceutíes por defenderse, pese a ser las víctimas y blanquear a los invasores, algo indecente. Invaden tu casa y encima te presentan a ti como el malo. Entiendo perfectamente la reacción de los ceutíes.
Por mucho que desde la izquierda se trate de culpabilizar a los ceutíes por defenderse, afirmando eso de que “la violencia nunca es el camino» una frase que sólo pueden pronunciar personas amorales, ya que es la frase que te impide defender lo más sagrado que tienes frente a un tipo que está dispuesto a arrebatártelo, los españoles de bien debemos de gritar a los cuatro vientos que “utilizar la violencia para agredir es condenable, pero que utilizarla para defenderse es legítimo”. Me importa un pimiento si el Código Penal hecho por ellos dice lo contrario.
Nadie ha defendido tanto a España en el último medio siglo como los ceutíes en estos días. Toda mi admiración hacia ellos, mis admirados compatriotas.
Lo más triste de esto es que todo se podía haber parado a las pocas horas estableciendo el estado de excepción o el de sitio para obligar a los invasores que quedaban a regresar a dónde vinieron, a Marruecos, ya que en esos estados caben medidas excepcionales y fuera de esa legislación que ahora aducen para no devolverlos.
A este paso, probablemente ocurran mayores desgracias y los únicos responsables serán Marruecos y este Gobierno cómplice y sumiso a Mohamed VI.
Que nuestros soldados tengan que llamar al 112 cuando son atacados por los invasores porque les han prohibido defenderse, porque no les permiten ir armados, es humillante. Solo este episodio justificaría en tiempos no muy lejanos un levantamiento o motín. Ahora nuestros militares piden al Gobierno poder utilizar una fuerza proporcionada para defenderse de las agresiones en Ceuta, pero el Gobierno calla.
Los miserables que nos desgobiernan invocan los derechos humanos de los invasores y criminalizan a los invadidos cuando protestan. Yo, desde luego, no voy a condenar a ningún español abandonado por el Gobierno porque los únicos DDHH que me preocupan son los de mis compatriotas.
Y qué decir del papelón que está desempeñando Cruz Roja, que cada vez tiene más de roja y menos de cruz, y del resto de ONGs subvencionadas, esas que hasta les regalan sprays de gas pimienta a los delincuentes para que se defiendan de los ceutíes y de las fuerzas del orden. Todo un auténtico despropósito que si no estuviera sucediendo no nos lo creeríamos.