Estos días hemos asistido a otro montaje de manual, periodistas al servicio de no se sabe muy bien de quién han publicado la disparatada mentira de que VOX colabora con Marruecos. Una acusación tan burda como fácil de desmontar.
Porque VOX lleva años defendiendo exactamente lo contrario, fronteras reforzadas, presencia militar, devoluciones, cierre cuando sea necesario y presión política a Rabat. No ha cambiado de discurso ni un milímetro.
En 2018, VOX ya hablaba de blindar las fronteras y de levantar un muro infranqueable en Ceuta y Melilla, además de exigir a Marruecos que reconociera sin ambages la soberanía española.
En 2019, Santiago Abascal defendió públicamente ese muro y planteó que, mientras se levantaba, fuera el Ejército quien vigilara la frontera.
En 2020, VOX volvió a reclamar más medios para Policía Nacional y Guardia Civil, devoluciones de inmigrantes irregulares y una frontera imposible de saltar.
Llegó la crisis de Ceuta, en mayo de 2021, y Abascal se desplazó allí para pedir la militarización permanente de las fronteras de Ceuta y Melilla. Poco después, VOX exigió el cierre total de la frontera con Marruecos.
Y, dos meses más tarde, el 23 de julio, la Asamblea de Ceuta declaró a Abascal persona non grata precisamente por sus palabras durante aquella crisis. La iniciativa la impulsó Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, partido islámico que contó con el apoyo del PSOE y salió adelante gracias a la abstención de los nueve diputados del PP. Un detalle que algunos prefieren barrer debajo de la alfombra cuando fabrican su falso relato. Y por cierto, ese presidente popular de Ceuta que tanto protesta ahora, sigue gobernando con los verdugos de los ceutíes.
En 2022, Abascal lo resumió en una frase: “Buenas vallas hacen buenos vecinos”. En 2023, VOX incluyó en su programa electoral el despliegue militar en las fronteras de Ceuta y Melilla.
Y ahora, en 2026, cinco años después de aquella avalancha, vuelve a reclamar lo mismo: refuerzo, control y militarización de la frontera.
Así que no, VOX no se ha movido un milímetro. Su postura ha sido siempre muro, Ejército, fronteras blindadas, devoluciones, cierre fronterizo y presión a Marruecos.
Por eso resulta especialmente descarado que ahora intenten venderlo como aliado de Rabat. Más aún cuando Feijóo acaba de pedir que regresen a Marruecos tanto los adultos como los menores. Es decir, cuando el líder del PP empieza a asumir buena parte de lo que VOX lleva años defendiendo y por lo que fue señalado como radical.
Cuando lo decía Abascal, era extremismo. Cuando lo dice alguien que se presenta como centroderecha, de repente parece sensatez y sentido de Estado. Es un doble rasero de campeonato.
La pregunta es sencilla: ¿a quién beneficia que los españoles crean que VOX está del lado de Marruecos?
Porque una cosa es disputar unas elecciones y confrontar proyectos políticos. Otra muy distinta es manipular los hechos, falsear una trayectoria y convertir a un adversario en supuesto enemigo de España para que nadie distinga quién defendió algo cuando hacerlo tenía coste político.
Jugar con Ceuta, con la soberanía nacional, con la seguridad de las fronteras y con los intereses de España solo para arañar votos. no es una diferencia ideológica, es una falta de escrúpulos, es inmoral.