Supongo que, con el tiempo, los sevillanos se darán cuenta de que están en deuda con VOX por el excelente trabajo que están realizando sus concejales y sus servicios jurídicos, especialmente, Fernando Rodríguez Galisteo, en todo lo relacionado con la lucha legal que se está llevando a cabo para impedir que se haga realidad la Mezquita del Polígono Sur y así evitar que prosiga la islamización de nuestros barrios.
El grupo municipal de VOX en la capital hispalense ha presentado un recurso de alzada de 44 folios en la Gerencia de Urbanismo en el que pide, entre otros, la suspensión cautelar de la licencia concedida para construir la Mezquita del Polígono Sur. Se aducen argumentos jurídicos muy sólidos para que la autorización concedida el pasado 28 de julio a la Fundación Mezquita de Sevilla para este Centro Cultural Islámico sea declarada nula o, subsidiariamente, se dé por anulada o revocada, de modo que se confirme así la paralización definitiva del proyecto.
Todo parece indicar, por los argumentos que se esgrimen en el citado recurso, que la licencia concedida por la comisión ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo, supone un incumplimiento del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad. Hay que tener en cuenta que, si uno analiza todo lo relacionado con este proyecto desde que entró en el ayuntamiento sevillano, todo ha sido bastante opaco e irregular. José Luis Sanz debe tener inconfesables motivos para apoyar un proyecto tan dañino para el futuro de nuestra capital.
En el proyecto de construcción de esta edificación en la parcela de la calle Victoria Domínguez Cerrato, se contempla un inmueble de tres plantas más sótano, además de un minarete de 30 metros. Se trata de un centro que incluirá, entre otros, salas de oración para hombres y mujeres, zonas de abluciones, oficinas, espacios culturales y educativos, biblioteca, coworking, alojamientos comunitarios y un aparcamiento con 64 plazas.
Mientras la documentación presentada por la Fundación Mezquita de Sevilla se sostiene que no será un centro de culto sino un centro cultural y social en el que la mezquita sería complementaria, en la propuesta se ve claramente que el uso religioso va a ser el principal.
Si se reconoce la realidad, que su uso va a ser religioso, sería aplicable el artículo 6.6.12 del PGOU que limita al 40% de la superficie destinada al culto los espacios complementarios y los alojamientos. Según los cálculos, la mezquita tendría 1.144 metros cuadrados y los alojamientos y accesos alcanzarían 551,80, es decir, un exceso del 8% sobre lo permitido suficiente para denegar el proyecto.
Por otra parte, el minarete de 30 metros, supera la altura que correspondería a un edificio de tres plantas sin que exista “una justificación urbanística suficiente para autorizarla”, algo suficiente para denegar el proyecto.
También el escrito presentado por VOX añade otro argumento relacionado con los principios de igualdad y no discriminación recogidos en la Constitución. En este sentido, insisten en que, al tratarse según el promotor de un centro cultural y no un espacio de exclusivo uso religioso, habría que analizar si el hecho de que existan salas diferenciadas para hombres y mujeres podría vulnerar los principios que a este respecto se recogen en el ordenamiento. Por todo ello, reclaman que se deje sin efecto la licencia y que, mientras tanto, se suspenda cautelarmente el inicio de las obras hasta que exista una resolución firme sobre el recurso.
Es evidente que en un folio y medio es imposible resumir 44 folios, pero me conformo, con que mis lectores se den cuenta de que en este asunto el ayuntamiento de Sevilla ha obrado con absoluta opacidad y no estaría mal que los sevillanos descubrieran el porqué de ese comportamiento. Esperemos que con su tenaz trabajo diario los tres concejales de VOX consigan que se conozca la verdad además de parar este proyecto.