Sin obviar, que el 28-A
nuestra Nación se juega mucho, sobre todo, en lo referente a nuestra unidad
nacional, a la supervivencia de nuestra Constitución, al mantenimiento de
nuestras libertades y, sobre todo, a esa soberanía que nos quieren arrebatar a
los españoles, no estaría mal que, a la hora de depositar nuestro voto, lo hiciésemos
también en clave económica.
Si no se es preso de la
amnesia, debemos recordar lo que hizo el PSOE de Zapatero desde el gobierno y
la ruina que nos trajo. Pues bien, Pedro Sánchez, ha empezado a llevarnos por
el mismo camino, el que conduce al desastre económico, el que llevará a muchos
españoles a perder el poco o mucho bienestar de que disfrutan.
Desde hace meses, varios
organismos, tanto públicos como privados, nos advierten sobre el frenazo que
sufre nuestra economía, nuestra previsión de crecimiento sigue siendo rebajada
por ellos, mientras que el Gobierno vive en su realidad paralela engañando con
sus cifras manipuladas a quienes votan, más con las tripas que con la cabeza.
La incertidumbre política en
la que vivimos, gracias a que Sánchez está en manos de los que quieren lo peor
para España, y por supuesto, el impacto negativo de la mayoría de las medidas
adoptadas por el Gobierno, hacen que un gobierno socialista, de nuevo, nos
lleve al borde del precipicio. Caen las exportaciones, cae la producción
industrial con hundimiento de la venta de coches, y se crea menos empleo. La
tormenta perfecta se está formando.
Igual que Zapatero ignoró
todos los avisos, Sánchez hace lo mismo, y echa leña al fuego derogando
reformas, disparando el gasto y subiendo impuestos. Lo más triste de todo es,
que una parte importante de los votantes del PSOE, y de la izquierda en
general, serán los más perjudicados.
