El pasado 12 de octubre, con
motivo de la celebración de la Virgen del Pilar, patrona de España y de la
Guardia Civil, numerosos familiares de los agentes acudieron al acuartelamiento
de Inchaurrondo, sede de la Comandancia de Guipúzcoa.
Pasada la media noche, varios
guardias de los GAR que paseaban junto a familiares por el casco viejo de San
Sebastián, observaron una pancarta con el siguiente lema: “La Guardia Civil
tortura y asesina”. El cartel estaba colgado junto a una bandera de España
tachada. Los agentes procedieron a su retirada trasladándola al Acuartelamiento
de Inchaurrondo. Los familiares de los Guardias Civiles que se encontraban en
las inmediaciones, al observar lo sucedido, aplaudieron que hubiera sido
requisada y dieron vivas a España y a la Guardia Civil.
Al llegar la información del
hecho a los mandos de la Benemérita, esos que dependen de “los políticos”,
decidieron sancionar al protagonista de mayor rango, un suboficial, un sargento
cinco veces condecorado por servicios y méritos. La sanción consistió en una
falta leve por “negligencia en el cumplimiento de sus obligaciones
profesionales”. Posteriormente, y ante la queja de peneuvistas y proetarras,
este héroe fue cesado de su puesto por la “pérdida de confianza en él por su
Mando”. Estamos ante una sanción encubierta perpetrada por los peones de un
Gobierno traidor que está en manos de separatistas y proetarras. Así tratan
nuestros gobernantes a nuestros héroes.
