Hace un año, seis jóvenes no
cristianos de nacionalidad marroquí y nigeriana, de entre 15 y 20 años,
violaron repetidamente anal y vaginalmente a una niña española de 12 años en
Azuqueca de Henares (Guadalajara). Desde entonces ha habido un pacto de
silencio sobre este caso. De nuevo, a los españoles se nos oculta a lo que se
dedican los depredadores que atraviesan en muchos casos ilegalmente nuestras
fronteras. La víctima iba con una amiga, pero ella fue respetada por su
condición de musulmana.
Cuatro de los marroquís eran
menores, otro marroquí y un nigeriano eran mayores de edad. Según fuentes
jurídicas, tres de los menores pactaron con la Fiscalía de Menores -tres años
de internamiento y cinco más de alejamiento de la víctima-. De los mayores de
edad, O. C. está en prisión preventiva, acusado de agresión sexual y detención
ilegal. La Fiscalía argumenta, además, que usó a su novia para intentar comprar
el silencio de la víctima. El otro adulto quedó en libertad.
Del suceso no se informó de
forma oficial nunca, a los españoles se nos oculta la información sobre este
tipo de hechos, y cuando lo hacen, siempre intentan evitar informar de la
nacionalidad y la religión de los criminales.
Solo cuando los violadores
son españoles, se informa, se amplifica lo que han cometido, y las feministas
se manifiestan contra ellos, en cambio, cuando son inmigrantes, las feminazis
no dicen ni pío, es vergonzoso.
Parece claro, que nuestras
mujeres, hijas y nietas ya no están seguras por nuestras calles. Esta es la
consecuencia de que nuestras fronteras sean un auténtico coladero por las que
entra demasiado delincuente, criminal y hasta terrorista. Por nuestra
seguridad, debemos blindar nuestras fronteras.

Cierre de nuestras fronteras a todo moro y otros países de Africa… No queremos más escoria en nuestro país.