Lo de la campaña de los
frutos rojos, lo de la campaña de la fresa en Huelva, clama al cielo. El
Servicio Andaluz de Empleo, como todos los años, lanzó una oferta de trabajo de
miles de puestos para recolectar la fresa, y solo unos pocos trabajadores del
campo andaluces la aceptan. Por ello, el Gobierno ha vuelto a autorizar la
llegada de un contingente de mujeres marroquíes, exactamente 19.200. Teniendo
en cuenta que estamos en la región del PER, ese subsidio que cobran fijo casi
sin echar peonadas cada año, podemos calificar lo sucedido como de vergüenza
crónica.
Al final, la solución es la
de siempre, traer a marroquíes y rumanos, mientras que los nuestros prefieren
cobrar plácidamente el PER y dedicarse a trabajar en alguna que otra cosa “por
negro”, un auténtico escándalo.
Lo que está ocurriendo en
Andalucía refleja perfectamente en que se ha convertido nuestra sociedad. Una
legión de trabajadores del campo cobrando un subsidio “porque no hay trabajo en
su sector” y cuando surge ese trabajo lo rechazan, y curioso, ningún partido
político es capaz de denunciarlo y pedir que se tomen medidas. Lo lógico sería,
que cualquier trabajador que esté en unas condiciones físicas aceptables, y lo
digo por la dureza de ese trabajo, sea obligado a elegir entre trabajar o
perder el subsidio del PER.
¿Ahora que el gobierno de la
Junta ha cambiado, tampoco tienen nada que decir al respecto el Partido Popular
y Ciudadanos? ¿No se suponía que llegaban para cambiar este tipo de cosas?
