Eduardo Zaplana, fue presidente
de la Comunidad Valenciana (1995-2002) y ministro de Trabajo (2002-2004) y está
en situación de prisión provisional desde mayo tras su arresto por el presunto
blanqueo de comisiones ilegales por importe de 10,5 millones de euros en la
llamada operación Erial. Zaplana siempre se ha declarado inocente.
Uno de los grandes artífices
de la espectacular trasformación que sufrió Valencia, se encuentra ahora
aquejado de leucemia, enfermedad que le apareció en 2015, su salud empeora y su
vida corre serio peligro al haber rechazado su organismo el trasplante de
médula ósea al que fue sometido. Como consecuencia de este proceso, el
ex dirigente del PP se encuentra más débil. Padece anemia, ha perdido mucho peso
y la pigmentación de su piel ha adquirido un tono morado.
La jueza del caso Erial, la
titular del Juzgado número 8 de Valencia, Isabel Rodríguez, haciendo gala de
una falta de humanidad terrible, se ha opuesto en varias ocasiones a su
excarcelación, incluso en el Hospital la Fe de Valencia, lo está sometiendo a
unas medidas de seguridad, más propias de un delincuente peligroso que de un
moribundo político que tanto le dio a su región, rechazando que pueda estar
acompañado de un familiar, dos policías en la puerta de su habitación, y
prohibición de hacer llamadas.
Aún recuerdo cuando soltaron al
asesino Bolinaga aduciendo razones humanitarias, y nos mintieron, pues estuvo
mucho tiempo participando en actos proetarras e inaugurando herrikotabernas.
Nuestro sistema es tan injusto y tan sectario que, si eres un terrorista de
extrema izquierda culpable de haber acabado con la vida de mucha gente decente,
se te premia, en cambio, si eres un político de derechas que ha hecho grandes
servicios a la sociedad y que aún no ha sido condenado, se ceban cruelmente
contigo.
Toda aquella progresía que
clamaba por la puesta en libertad de Bolinaga, guarda un silencio culpable en
relación a Zaplana. Ante esa supuesta superioridad moral de la izquierda, la
derecha siempre se acobardó, esperemos que ahora con VOX todo cambie.
