Viene muy bien que se hayan
hecho públicos ahora los resultados del VII Informe de la Red Andaluza de Lucha
contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), pues al estar a tiro de piedra
de unas nuevas elecciones autonómicas, le quedarán claros a los andaluces que
todavía tengan capacidad de raciocinio, los “logros” conseguidos por el PSOE
durante 37 años dirigiendo este que piensan que es su cortijo.
Casi el 38% de los andaluces,
exactamente 3.100.000, están en riesgo de pobreza y exclusión social. Un 9,2%
cuenta con una renta inferior a 327 euros al mes, está en pobreza severa.
Andalucía cuenta con medio millón más de pobres que en 2008.
Solo el 48% de los andaluces
puede permitirse irse una semana de vacaciones al año. Solo el 49% puede
afrontar gastos imprevistos. Casi un 9% no puede ni siquiera mantener su
vivienda a una temperatura adecuada en invierno. El 33% de las pensiones
andaluzas están por debajo del umbral de la pobreza, y casi el 22% de los
jóvenes, ni estudia ni trabaja. Junto con Extremadura, Andalucía es la región
con los salarios más bajos, 14.868 euros frente a los 18.835 de la media
nacional. Tres de cada diez trabajadores andaluces no superan los 327 euros al
mes a pesar de tener nómina, a eso se le llama, empobrecimiento grave.
Andalucía es la región campeona en brecha salarial entre hombres y mujeres, un
30%, y también tiene el record en cuanto a ejecuciones hipotecarias.
Tras conocer estos datos, me
atrevo a afirmar, que todo aquel que siga votando al PSOE es por tres motivos,
o porque vive confortablemente del régimen; o porque no quiere trabajar y se
conforma con la limosna de una subvención o subsidio, o simplemente, porque es
gilipollas. En estos dos últimos grupos, sus componentes apuestan por condenar
a sus hijos a una probable pobreza, eso sí “muy de izquierdas y muy
socialista”.
