Si Pedro Sánchez pensaba,
que podría “okupar” plácidamente La Moncloa hasta final de la legislatura, los
acontecimientos le están devolviendo a la realidad.
Por una parte, los
separatistas catalanes, encabezados por el nazi Quim Torra, acaban de darle un
ultimátum, o en un mes les concede el referéndum de autodeterminación, que de
seguro les prometió para tener su apoyo en la Moción de Censura, o le retiran su
apoyo; y por otro, Ortuzar (PNV), le da otro ultimátum, o les traspasa las
competencias que les prometió, o les retiran su apoyo. Consecuencias de llegar
al poder apoyado por los enemigos de España.
En Cataluña, la violencia
separatista se ha adueñado de las calles, y no olvidemos, que esos violentos
CDR fueron arengados por el propio Torra para que “incendiaran las calles”.
Tras lo ocurrido anteayer, lo de siempre, este Gobierno Zombi que padecemos fue
un cúmulo de contradicciones entre sus miembros. Para Ávalos la violencia era
asumible, Celaá no reconocía la llamada a la violencia de Torra, Batet
responsabilizó a Torra por alentar a los CDR, y el patético Sánchez lo calificó
de “momento de tensión improcedente”, para insistir en la monserga del dialogo.
Los graves disturbios
acaecidos en Cataluña, apoyados por el presidente Torra, solo pueden tener una
respuesta, aplicar el Art. 155 con la mayor de las durezas, y acabar con la
rebelión, para devolverles a los catalanes constitucionalistas, los derechos y
las libertades, que les ha robado el independentismo.
